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lunes, 8 de agosto de 2011

«La expansión del Universo es cada vez más rápida»

Enrique Fernández Sánchez
Enrique Fernández Sánchez (Sietes; 1948) se licenció y es doctor en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en Estados Unidos y en Europa en experimentos de física de partículas en especial en estudios de neutrinos y astrofísica de altas energías. Desde 1988 es académico de la Real Academia de Ciencias y pertenece al Comité de Política Científica de la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN).

-¿Qué es el LHC?

-Mucha gente ha oído hablar de esta máquina pero no la conoce. Es un acelerador de partículas, el más grande del mundo tanto en tamaño como en energía, situado en el laboratorio del CERN en las afueras de Ginebra. Acelera protones en direcciones opuestas, hasta que llegan a tener enormes energías, después hace que choquen entre sí frontalmente.

-¿Cuál es su objetivo final?

-En último término se estudia como está formada la materia más allá de los átomos. Y a esa escala las leyes que rigen son totalmente cuánticas. Si no supiésemos que la materia está formada por átomos, no podríamos construir la tecnología actual como el láser o el diodo. Además de los átomos hay elementos más pequeños y se estudia su composición. Hoy en día, aún no hay una aplicación concreta para estos elementos porque se están estudiando. En unos años sí que la habrá. Ahora estamos en la fase del conocimiento básico. Luego surgirán las aplicaciones futuras. También sirve para hacer evolucionar la tecnología como, por ejemplo, el desarrollo de la electrónica.

-¿Cómo es?

-El LHC de Ginebra es un anillo de 27 kilómetros de longitud que se encuentra bajo tierra. Tiene un coste material de 2.500 millones de euros. En total, en todo el mundo, hay más de 6.000 personas que han trabajado en este acelerador. Se divide en dos partes: el LHC en sí y los detectores. Estos últimos identifican y miden las características de las partículas que se producen en las colisiones de los protones, que ocurren en el centro del detector. Una empresa asturiana, Duro Felguera, construyó componentes importantes de dos de los detectores. Son piezas enormes.

-Hace dos años vivieron su particular crisis, con su avería.

-En septiembre hará dos años que se estropeó. En aquel momento ocupaba el cargo de presidente del Comité de Política Científica del CERN y tuve que explicarles lo que pasaba a los políticos.

-¿Y qué pasó

-Por el acelerador circulan corrientes eléctricas grandes, el diseño está pensado para que vayan por lugares concretos, pero debido a una resistencia defectuosa fueron por una dirección incorrecta y esto acabó provocando una explosión que dañó la máquina. Lo que falló no fue una pieza de alta tecnología sino lo contrario. El acelerador tuvo que estar parado más de un año.

-Ahora funciona con normalidad.

-Está funcionando muy bien, pero no está al máximo de su capacidad porque aún sigue teniendo un problema con esas resistencias defectuosas. Se arreglará del todo en 2013 cuando se haga una nueva parada.

-Pero usted no está desarrollando su trabajo ahora en Ginebra sino en Barcelona...

-Ahora trabajo en Barcelona en cosmología observacional. Estamos desarrollando una cámara que va a ser colocada en el telescopio William Herschel de la Palma. La estamos desarrollando totalmente nosotros porque no existe nada igual y tiene un coste aproximado de tres millones de euros. Pesa más de 200 kilos y en estos momentos hay catorce ingenieros trabajando a tiempo completo en ella. Estará lista para el próximo verano.

-¿Y qué es lo que hace esa cámara tan peculiar?

-Es capaz de fotografiar la cantidad de luz mínima, la que no ve el ojo humano. Está pensada para medir el desplazamiento al rojo de galaxias. Las fotografía analiza sus espectros de luz y como se alejan de nosotros. Al hacerlo estudiamos la expansión del universo que cada vez es más rápida.

www.elcomercio.es

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