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martes, 16 de agosto de 2011

Un nuevo método para la búsqueda de estrellas subenanas calientes

Un nuevo método para la búsqueda de estrellas subenanas calientes
La escasez de las muestras actuales y su confusión con otros tipos de estrellas azules hacían necesario un nuevo método de búsqueda y catalogación, que se ha llevado a cabo con el Observatorio Virtual.

Desde su hallazgo en 1947, las estrellas subenanas calientes, un tipo de estrellas azules y viejas (o en un estadio evolutivo avanzado), presentan un doble problema. Por un lado, se desconoce cómo se forman, o qué mecanismos provocan que una estrella gigante roja se desprenda de la mayor parte de su envoltura de hidrógeno para dar lugar a una subenana caliente. Y, por otro, se trata de estrellas con apariencia similar a otros tipos de estrellas azules, como las enanas blancas o las estrellas de tipo OB, lo que dificulta su correcta catalogación y estudio -de hecho, su hallazgo se produjo en una campaña de búsqueda de enanas blancas-.

“Habíamos detectado subenanas calientes pulsantes y en sistemas binarios, objetos muy interesantes porque nos permiten conocer su estado evolutivo. Pero constituyen un porcentaje pequeño de las subenanas calientes catalogadas, así que emprendimos el proyecto de detectar nuevas subenanas calientes que nos permitiera hallar objetos de gran interés”, comenta Raquel Oreiro, astrónoma del IAA y especialista en este tipo de objetos.

Gracias a las facilidades del Observatorio Virtual, que permite un acceso rápido y unificado a catálogos masivos, se desarrolló un método que se ha mostrado eficaz en la obtención de muestras no contaminadas.

Un nuevo método

Primero se realizó un estudio en profundidad de las características de las subenanas calientes bien conocidas, así como de los posibles contaminantes: enanas blancas, variables cataclísmicas y estrellas OB. A continuación, los investigadores emplearon el Observatorio Virtual para obtener los datos de varios catálogos (GALEX, 2MASS y SuperCOSMOS) de una muestra de objetos azules, y poder establecer los criterios más eficientes a la hora de distinguir las diferentes clases de objetos.

La aplicación de varios criterios o filtros fue acotando la muestra solo a las subenanas calientes. Por ejemplo, la combinación de los datos de GALEX, 2MASS y SuperCOSMOS, que se centran en el ultravioleta, el infrarrojo y en los movimientos propios de los objetos respectivamente, permitió descartar la mayoría de las enanas blancas, así como una gran parte de las variables cataclísmicas y estrellas OB.

“Un 72% de las subenanas calientes pasaron todos los filtros, y solo un 3%, 4% y 6% de enanas blancas, variables cataclísmicas y estrellas OB contaminaron la selección, una proporción muy baja comparada con los catálogos usados hasta ahora”, concluye Raquel Oreiro.

Comprobada la eficacia del procedimiento para la selección de subenanas calientes, se aplicó a dos regiones distintas del cielo y se hallaron treinta candidatas, veintiséis de las cuales se confirmaron como subenanas calientes, lo que suponer un factor de contaminación de solo un 13% y corrobora la validez del método, que ya se está empleando para una búsqueda sistemática de subenanas calientes en la Vía Láctea.

Silbia López de Lacalle | Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC)

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