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sábado, 15 de octubre de 2011

Tensión y desacuerdo entre los físicos del experimento de los neutrinos

Tensión y desacuerdo entre los físicos del experimento de los neutrinos
Es normal que en un equipo científico, y más si es numeroso, haya debate y posturas diferentes a la hora de analizar los resultados y exponer las conclusiones. Pero si ese equipo está en el punto de mira de todo el mundo (científico y no científico) por las implicaciones que tendrían esas conclusiones, de ser correctas, la tensión interna del grupo gana relevancia.

Es lo que está pasando entre los especialistas del experimento Opera tras la presentación, recientemente, de unos datos de lo más sorprendente: las partículas elementales llamadas neutrinos parecen alcanzan velocidades superiores la de la luz, lo que significaría demoler gran parte de la física del siglo XX. Y hay mucha tensión ahora en Opera, según explica Physicsworld, del Instituto de Física británico, hasta el punto de que miembros del equipo se oponen al envío del artículo con los resultados definitivos a una revista científica (donde debe pasar la revisión entre pares) antes de haber comprobado todos los resultados de nuevo. Es más, varios jefes de grupo de la colaboración Opera se manifestaron en contra de hacer público el trabajo en la web que recoge los artículos (provisionalmente y sin revisión entre pares) y en una conferencia impartida en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), el pasado 23 de septiembre.

Las discusiones acerca de si el experimento estaba listo para presentar las conclusiones (con los neutrinos a velocidades superlumínicas) estallaron a principios de septiembre, explica Edwin Cartlidge en Physicsworld. Fueron debates intensos hasta el punto de que se sometió la cuestión a votación entre los especialistas participantes en el experimento (unos 170 de varios países). Ganó la opción del líder de Opera, Antonio Ereditato y se presentó el trabajo, pero quedó abierta la opción individual de firmar o no dicho artículo previo. Una decena de investigadores senior no lo hicieron. La estrategia que ellos proponen es seguir comprobando los datos, no sólo ellos mismos, sino también recibiendo sugerencias al respecto de expertos de la comunidad de física de partículas. Por supuesto, también están los físicos a la espera de que otros equipos (especialmente el experimento Minos estadounidense) esté en condiciones de repetir las mediciones de Opera y confirmarlas o refutarlas.

Los neutrinos, en este experimento, se lanzan en un haz de pequeños paquetes de partículas desde el sistema de aceleradores del CERN y se detectan en el detector Opera, a 730 kilómetros de distancia (bajo los Apeninos). Estas partículas, que apenas interactúan con la materia, atraviesan el subsuelo terrestre desde Suiza hasta la mitad de Italia y, de vez, en cuando se dejan ver en el detector. Un sistema de relojes atómicos sincronizados en el CERN y en Opera permiten determinar cuando parten y cuando llegan los neutrinos, y un no menos complejo sistema de GPS permite determinar la distancia recorrida con precisión. Los científicos han estado tomando datos desde 2009 hasta 2011 y la conclusión es que los neutrinos tardan en recorrer los 730 kilómetros 60 nanosegundos menos que si lo hicieran a la velocidad de la luz, establecida como velocidad máxima alcanzable según la Teoría de la Relatividad Especial de Einstein.

Algunos miembros de la colaboración Opera temen que puede haber alguna fuente desconocida de error sistemático y por eso defienden la estrategia de realizar más comprobaciones, pese a que pueden durar varios meses, antes de preparar el artículo científico definitivo, informa Physicsworld. Se apuntan, además, posibles puntos donde habría que incidir en las comprobaciones, como la determinación del momento preciso de creación y detección de los neutrinos, más análisis estadísticos de los datos y la sincronización en los relojes, sin descartar fallos en los sistemas electrónicos. No hay que olvidar que los investigadores de Opera saben exactamente el momento en el que llega un neutrino al laboratorio subterráneo de los Apeninos, pero no cuándo fue producido ese neutrino concreto en el CERN (junto a Ginebra), lo que complica mucho el análisis.

El fuerte debate interno en Opera se extiende también a los planes futuros del experimento, continúa Physicsworld, ya que algunos grupos integrantes de la colaboración consideran que deben volcarse en los neutrinos superlumínicos mientras que otros, incluido Ereditato, defiende que deben mantener el trabajo en este asunto, pero centrarse en el objetivo principal de Opera que es investigar las llamadas oscilaciones de los neutrinos, una extraña propiedad de estas partículas por la que, en el recorrido de grandes distancias, los de un tipo se convierten en otro.

ALICIA RIVERA | ELPAIS.com

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